Tras dos años, vuelve la ‘Torre del Cante’ a Alhaurín de la Torre

Homenaje a Rancapino

Arrancó la 47ª edición del histórico festival de cante y baile, que en 2020 no pudo celebrarse debido a la pandemia, y que continuará esta noche con una segunda velada. El homenaje a Rancapino, momento destacado de la primera jornada


En la noche de este viernes dio comienzo la 47ª edición de la Torre del Cante, que este año, debido a las medidas sanitarias, ha tenido que dividirse en dos días, por lo que continuará hoy sábado. La primera jornada fue un homenaje a la gran trayectoria del cantaor Rancapino y actuaron también miembros de su familia: su hijo, Rancapino Chico, y su nieta, Esmeralda Rancapino. La velada fue todo un éxito, con el retorno del mejor cante flamenco a uno de sus festivales emblemáticos. El Portón se llenó con la presencia de numerosos vecinos y aficionados, entre ellos, el alcalde Joaquín Villanova, junto a miembros de la Corporación Municipal.

El acto estuvo presentado por el concejal Manuel López y por Gonzalo Rojo. Fue una noche inolvidable para todos los amantes del flamenco, y la vivieron con mucha emoción después de dos años de espera, ya que en 2020 no pudo celebrarse por la pandemia.

Un cartel con grandes figuras del flamenco y las ganas por revivir una de las citas con más solera de Alhaurín de la Torre fueron las claves para volver a sentir con gran intensidad este arte, que es seña de identidad del municipio.

Caracolillo de Cádiz fue la primera voz que rompió en el escenario ante una cerrada ovación del público. A este le siguió Rancapino Chico, quien mostró el talento heredado propio de su familia, especialmente de su padre. Un nombre, el de Rancapino, que estuvo muy presente durante toda la noche. De hecho, Esmeralda Rancapino bordó una brillante actuación en la que destacó un emotivo detalle en forma de canción dedicada a su abuelo.

Posteriormente, la Peña Flamenca y el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre quisieron reconocer la trayectoria de Rancapino con la entrega de un obsequio a modo de agradecimiento. Ya con la entrada de la madrugada, María Terremoto puso el broche de oro a una noche memorable en la que el flamenco recuperó todo su esplendor.