Si Gay Talese fuese director se llamaría Arturo Ripstein y sería Película de Oro

Ana María Jiménez Gómez, (Estudiante de Periodismo en la UMA) El film de Arturo Ripstein, El diablo entre las piernas, ha sido proyectada en esta jornada del Festival de Cine y compite por la Biznaga de Oro. La trama principal consiste en una exposición sobre el sexo, las pasiones y los placeres durante la vejez. Ha compartido el protagonismo en la Sección de Largometrajes con la proyección de El silencio del cazador, de Martín Desalvo, cuya temática es bastante distinta: el enfrentamiento entre cazadores y colonos.

La gran pantalla ha demostrado en este 5º día que también se adapta a las nuevas circunstancias ocasionadas por la pandemia del Covid-19, ya que ha traído en videollamada al director mexicano Arturo Ripstein para recibir virtualmente la Biznaga Retrospectiva y para contar cómo se vivió el rodaje de la película delante y detrás de las cámaras. “Todo lo que hago es, indiscutiblemente, mirarme la cara”, ha alegado, confesando que todas sus obras cinematográficas son, en cierta forma, autobiográficas. También expresa su pena por no poder recibir su galardón en persona: “Era un viaje que me apetecía mucho hacer”.

En esa línea retrospectiva del Festival de Cine se ha celebrado la Película de Oro, que pretende rendir tributo a un clásico del cine español. La elegida para esta edición tan particular ha sido El perro del hortelano de Pilar Miró, referente para las directoras de cine durante la transición española. Fernando Conde, Carmelo Gómez y su hijo, Gonzalo Miró, rememoran a la difunta directora, la grabación del largometraje y las peculiaridades de este: una película en verso, llevar a Lope de Vega a la gran pantalla, parar casi medio año por no poder pagar los lugares de rodaje o al elenco, la carencia de fe en el proyecto por parte de muchas personas y un sinfín más de recuerdos que se quedan en 1996.

Así, con una disculpa al cielo, con la presentación del libro Pilar Miró. La ternura y la máscara y con la Biznaga de Plata en las manos de Gonzalo Miró, finaliza una jornada de cine.

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