“Dejo a un lado las malas experiencias y me quedo con ‘el contagio’ de emociones gratificantes vividas”

Antonio Aguilar, agente de la Policía Local de Alhaurín el Grande comparte con los lectores de Revista Lugar de Encuentro sus vivencias durante el confinamiento. Se trata de una crónica en la que cada lector se verá reflejado de una u otra forma.


Adiós extraña primavera, bienvenida nueva normalidad

Para nada podíamos imaginar la dura prueba que nos tenía preparado este mundo al tener que enfrentarnos a un virus desconocido. Tampoco pensé que seriamos capaces de hacerle frente a esta terrible pandemia, confinándonos más de tres meses y obligándonos a cambiar nuestra forma de vivir. De todas formas, no es mi intención contar todo lo malo que ha pasado durante este tiempo y que de sobra nos ha sobrecogido con tantas noticias duras. Quiero quedarme con lo mejor, lo bueno vivido y aprendido, al haber visto como la inmensa mayoría de personas hemos sido capaces de dar lo mejor de cada uno para que todo saliese adelante y pudiéramos luchar contra la pandemia. Eso sí, espero que con tantos días de confinamiento, hayamos tenido tiempo suficiente para reflexionar y valorar que cosas son las verdaderamente importantes y a cuales debemos proteger, cuidar y darle valor.

Me refiero a dar un merecido homenaje a todas aquellas personas que han fallecido por el virus y que no han tenido una despedida digna con sus seres queridos debido a las excepcionales circunstancias que hemos tenido. Reconocer enormemente a todos aquellos profesionales sanitarios que han tenido que hacer un tremendo esfuerzo para luchar contra la pandemia y que siguen poniendo en riesgo su salud para salvar las vidas de los demás, haciendo frente en primera línea de batalla a esta enfermedad desconocida y que ha dejado al descubierto la necesidad de tener una sanidad pública con los mejores medios y recursos a su alcance para que puedan hacer su trabajo. Asimismo, reconocer el incondicional apoyo a la investigación científica que está trabajando a contrarreloj para la búsqueda de una vacuna.

También merecen una valoración especial nuestros maestros y profesores que han salvado los muebles del sistema educativo.

Por supuesto quiero agradecer también el trabajo que, aunque no ha sido tan visible, ha sido fundamental para que no faltase en nuestras casas productos de primera necesidad. Gracias a los agricultores, transportistas, vendedores, farmacéuticos, etc. que han estado cada día al pie del cañón, para que no nos faltase de nada en estos tiempos difíciles, así como a los colectivos, ONG`S y voluntarios que están dedicando su tiempo para ayudar a los más necesitados.

También merecen una valoración especial nuestros maestros y profesores que han salvado los muebles del sistema educativo. No estaban preparados para este desafío digital y se vieron obligados a agudizar sus ingenios y sus capacidades para sacar adelante el curso escolar con sus propios medios tecnológicos para poder llegar a todos sus alumnos y que han sido capaces de que ningún alumno se quedase descolgado en su aprendizaje. Por supuesto, han jugado un papel esencial las familias, que también merecen un reconocimiento. Han hecho posible que sus hogares se hayan convertido en una extensión de los colegios e institutos convirtiendo las mesas del comedor en pupitres para que el curso escolar siguiese adelante.

Guardaré en mi recuerdo aquellas cosas buenas que he tenido la oportunidad de vivir durante estas duras semanas , a pesar de que dejábamos a nuestras familias en casa confinadas

Por la parte que me toca como policía local en el pueblo malagueño de Alhaurín el Grande, quiero recordar y dar énfasis a todo aquello que me he ha enriquecido a nivel personal y profesional. Guardaré en mi recuerdo aquellas cosas buenas que he tenido la oportunidad de vivir durante estas duras semanas , a pesar de que dejábamos a nuestras familias en casa confinadas y tocaba salir a trabajar con la preocupación habitual del riesgo de ser policía, sumado al temor del contagio del virus. Sabíamos que nuestro trabajo era más importante que de costumbre para combatir la expansión del virus en las calles.

“Quiero tener palabras de agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín el Grande por haber estado a la altura de las circunstancias.”

Como policía, siento que los servicios públicos y en especial las fuerzas de Seguridad y militares han dado lo mejor de cada uno para que se cumplieran las duras normas de confinamiento a las que nunca habíamos estado acostumbrados. Recuerdo aquellos días en los que a diario teníamos que hacer controles en las calles e incluso llegábamos a pedir el ticket de compra a los vecinos para saber si cumplían con el confinamiento. Fue algo inaudito para todos, pero me quedo con la satisfacción de que la mayoría de las personas cumplían con las normas y nos lo agradecían dando ánimos a nuestro trabajo.

Quiero tener palabras de agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín el Grande por haber estado a la altura de las circunstancias. Ha demostrado sensibilidad hacia la salud de sus trabajadores dotándolos de cuantos medios han sido necesarios para protegerlos y en especial a los policías que estábamos más expuestos al riesgo. También quiero reconocer públicamente como se han volcado vecinos anónimos, asociaciones locales y empresariales que con su espíritu solidario nos han donado material de protección: Decasur, Clínica dental Burgos , Asociación de empresarios Fedelhorce ,etc.

También quiero poner en valor esa labor social que hacemos los policías y que en ocasiones resultan poco visibles. Confieso que son las que más nos llenan y aun más lo hemos notado durante el estado de alarma. Recuerdo con satisfacción aquella llamada de una señora pidiéndonos ayuda al decirnos que vivía sola confinada en el campo y no tenia forma de quien le trajese una bombona. Ahí estuvo la policía local para resolverle su problema y quedó muy agradecida.

Como nota negativa, hemos tenido que denunciar a gente insolidaria y detener a algunos irresponsables pero han sido solo una minoría social. Concedería el premio al incivismo a un individuo que se dedicó durante el confinamiento a lanzar huevo a los coches que pasaban frente a su casa y casi llegó a provocar un grave accidente de tráfico con una ambulancia que pasaba por allí. La parte buena de esta historia es que gracias a la inestimable colaboración ciudadana pudimos denunciar a esa persona ante el juzgado.

“Hemos tenido que denunciar a gente insolidaria y detener a algunos irresponsables pero han sido solo una minoría social”

Como dije al principio, dejo a un lado las malas experiencias y me quedo con el contagio de emociones gratificantes vividas en estas duras fechas. Me quedo con aquellos gestos espontáneos de aplausos recibidos por familias que se asomaban a sus balcones cuando veían a un coche patrulla pasar por las desiertas calles de la localidad durante los primeros días de duro confinamiento. Nuestra reacción fue devolverles el saludo con nuestras sirenas y luces de emergencia con palabras de agradecimiento en altavoces.

Si puedo decir que cuando veíamos a los vecinos en sus balcones con esas caras de ánimo y esperanza, demostraban que los verdaderos protagonistas de esta lucha fueron todos ellos que se quedaron en casa cuidando de los suyos durante esos largos días de confinamiento. A partir de ahí vimos como se hizo viral este bonito gesto por toda la geografía nacional, haciéndose extensivo y con especial efusividad hacia el personal sanitario para darle fuerzas y ánimos. Muchas terrazas y ventanas se llenaron de bonitos y emotivos carteles que decoraban las desoladoras calles durante el confinamiento.

Días después cuando todos sabíamos que el confinamiento iba para largo, nos llegaron unas emotivas peticiones pidiéndonos que participásemos con sus seres queridos para felicitar los cumpleaños de sus niños o sus mayores y poder darles un toque de felicidad a quienes les tocó cumplir años en tan dramáticas fechas. Por supuesto que acudimos a los domicilios de los vecinos que nos los solicitaron cuando las necesidades del servicio nos los permitían. Allí estuvimos para darles nuestra particular felicitación policial con nuestros coches patrullas encendiéndoles las luces, como si fueran amables velas de cumpleaños y sirenas acompañándolo con la divertida y popular canción de cumpleaños feliz de Parchís. La acogida fue tan creciente que se fue sumando la Guardia Civil y protección civil de la localidad y fuimos acompañados con los sonidos del himno nacional por las calles del pueblo.

“…poder darles un toque de felicidad a quienes les tocó cumplir años en tan dramáticas fechas”

Aquellas tardes a partir de las ocho, se convirtieron en días emocionantes cuando comenzábamos la ronda para felicitar a nuestros vecinos y por el camino nos llegaba un aluvión de gestos de agradecimientos, entregas de forma espontanea de murales, trabajos elaborados por los pequeños de la casa. Todos esos bonitos obsequios los tenemos colgados a la entrada de nuestra Jefatura que la llenan de colorido y nos traen buenos recuerdos cada vez que entramos a trabajar.

Otra bonita iniciativa surgida de nuestra plantilla, fue la de corresponder a todos los niños y mayores que nos pedían un felicitación de cumpleaños. Les hicimos entrega de unos diplomas para que lo guarden como recuerdo de sus policías diciéndoles que han sido unos héroes en sus casas ayudando a sus familias dándoles fuerzas para seguir en casa.

El virus sigue latente y no podemos bajar la guardia

Volviendo a la realidad actual en la que afortunadamente ya pasó el estado de alarma; vivimos el verano de la nueva normalidad, pero el virus no se ha marchado. Espero que se sigan cumpliendo las normas y recomendaciones sanitarias, haciendo un llamamiento general y especialmente a la población juvenil, recordándoles que el virus sigue latente y no podemos bajar la guardia. Ya se han tenido que cursar las primeras denuncias por incumplimientos reiterados y es necesario entender que esta enfermedad, aunque les pueda parecer que no va con ellos, para nada esa así y si no cumplen con el uso de la mascarilla y la distancia social ponen en serio peligro la salud de las personas más vulnerables que siguen viviendo con mucha preocupación esta pandemia.

Y para terminar recordaros que siempre, ahí estará la Policía Local cuando sea necesario y como se suele decir “estaremos para las duras o las maduras” y pase lo que pase, habrá un policía amable al servicio de los ciudadanos.

Finalizo con el deseo de que perdure en la medida de lo posible, el espíritu de confraternización social vivido durante el confinamiento y nos sirva para seguir adelante en un mundo mejor.

Un saludo, Policía Local CP nº 8219

8 de Julio de 2020

Print Friendly, PDF & Email