Fuengirola reduce 20 puntos su tasa de emisión de gases contaminantes durante el Estado de Alarma

Los servicios oficiales de medición han detectado una caída en los niveles de emisión de ozono, el dióxido de azufre o el monóxido de carbono que va del 37% de febrero al 17% de las últimas dos semanas

Estos informes se solicitarán semanalmente para comprobar la evolución

Fuengirola ha reducido significativamente la emisión de gases contaminantes desde que el Gobierno decretase el Estado de Alarma el pasado 14 de marzo. Así se puede comprobar en las estadísticas que realiza la Junta de Andalucía a través del centro de medición que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tiene en Marbella y que analiza la evolución periódica de las emisiones de gases a la atmósfera y controla la cantidad de partículas en el aire.

En la comparativa de los meses de febrero a marzo “se refleja una caída en los índices de emisión de diversas partículas que afectan a la contaminación del aire como pueden ser el ozono, el dióxido de azufre o el monóxido de carbono”, ha apuntado el concejal de Ecología Urbana, Antonio Carrasco, quien ha explicado que esta situación “es el resultado de la caída en el tráfico rodado en Fuengirola que se ha reducido en un altísimo porcentaje, así como del parón en la mayor parte de la actividad económica”.

La media de las últimas semanas, en cuanto a niveles generales de contaminación del aire se ha reducido de un 37 a un 17 por ciento, lo que supone, según los expertos del centro “que actualmente la calidad del aire se considera satisfactoria y la contaminación no representa ningún riesgo”.

El Índice de Calidad del Aire Común (CAQI) es una medición usada en Europa desde 2006. Es un número en una escala del 1 al 100, donde un valor bajo (del 1 al 50) significa una buena calidad del aire y un valor elevado (a partir de 150) se traduce en lo contrario. La codificación de color CAQI se usa en todos los diagramas de previsión para indicar el nivel de contaminación. Para la previsión del polen, no existen pautas oficiales para la codificación del color, ya que el polen no forma parte de la previsión del Índice de Calidad del Aire.

Carrasco ha anunciado que “este tipo de informes se solicitarán semanalmente para ver las consecuencias positivas tiene para la naturaleza la crisis del COVID-19”. En este sentido, ha adelantado que “este tipo de resultados científicos medibles deben servirnos para reflexionar sobre las necesidades que tiene nuestro planeta y plantearnos que, cuando acabe esta situación, debemos pensar en lo necesario que es un cambio en nuestra forma de vida, así como en nuestros hábitos de consumo, para así cuidar mejor de nuestro entorno, al tiempo de ser más responsables con el medio ambiente”.

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