‘Merlí’ es más que una serie

(Mar Bassa/ Estudiante de Periodismo en la UMA) “Me llamo Merlí y quiero que os empalméis con la filosofía”. Así se presenta el primer día de clase el personaje que da nombre a la serie. Podéis pensar que es vulgar, y puede que llevéis razón, no lo niego. No es habitual que esto sea lo primero que un profesor le diga a los alumnos. “Me propongo contagiaros mi interés por la filosofía”, añade. Suena más convencional. Pero él no lo es.

Este es el único spoiler que os voy a hacer. Permitidme dirigirme a vosotros, que estáis leyendo esto, para hablaros de este docente tan peculiar, explicaros de qué va la serie y por qué deberíais verla. “Uf, filosofía”, habrá pensado más de uno. Porque o te gusta la filosofía o te parece lo más aburrido.

Merlí llega nuevo a un instituto para dar clases de filosofía. Es uno de los protagonistas de la serie y casi todo el argumento gira entorno a él de forma directa o indirecta. Los otros protagonistas son sus alumnos, una clase de primero de bachillerato, a los que se refiere como los “peripatéticos del siglo XXI”.

Los peripatéticos fueron los seguidores de Aristóteles. Este maestro paseaba por los jardines con sus discípulos reflexionando sobre la vida. Este es el estilo que sigue Merlí con su nueva clase. Aplica unos métodos pedagógicos originales y fuera de lo común, eso revoluciona al instituto entero.

Y no solo al instituto. Revoluciona la mente de todos los que están ahí. La serie va desvelando los problemas que tiene cada persona y cómo cambia la forma de afrontarlos gracias a los consejos filosóficos del profesor. Son problemas reales. Situaciones que alguna vez hemos podido vivir, dudas, inquietudes y miedos.

Es una serie que te hace reflexionar en cada uno de los 40 capítulos que, por cierto, todos van titulados con el nombre de un filósofo. Transmite valores, te emociona, te atrapa. No es una serie de paso. Realmente te abre los ojos y te hace plantear muchas cosas como antes no lo habías hecho. Esa es la magia de esta producción. Aprendes con los personajes.

Reflexionas, aprendes sobre la vida a través de la filosofía. Vives. Ríes. Lloras. Te emocionas. Ves reflejados problemas de la actualidad. Tratan temas como la homosexualidad, visibilizan al colectivo LGBTI, lo normalizan. Muestran problemas familiares, problemas personales. Problemas del día a día que cualquiera puede tener. Es una serie realista.

Podrás pensar que es una serie adolescente como ‘Élite’, que está tan de moda. Nada que ver. Tengas la edad que tengas, seas alumno, seas docente, lo que sea… No importa. Está llena de verdades. Puedes verla en familia. Con tus hijos. Con tus padres. Puede que ayude a comprender el papel del otro. Se han dado casos.

Merlí no es un profesor convencional. Es cabezón, egoísta, no tiene filtro ninguno. Es muy complejo. Y no, no le vas a odiar. Vas a pensar: “Ojalá hubiera tenido un profesor como él”. Es carismático como ninguno otro. Todo lo que hace tiene un fin. Es un imán que te atrapa. Tiene una gracia innata y una manera de pensar y actuar única.

Además de todo lo comentado, es de alabar el trabajo de los actores. Francesc Orella (Merlí) le da vida al personaje con su toque personal, entendiendo la dualidad de este. Los adolescentes (Carlos Cuevas, David Solans, Elisabet Casanovas, Albert Baró) que interpretan a los alumnos se meten en su papel. No hay nada forzado como en otras producciones. Usan su vocabulario, propio de su edad. El reparto es magnífico.

Os animo a conocer la filosofía como la ve Merlí, y la suya propia, el “merlinismo”. Aunque la serie empezó a emitirse en 2015 en TV3 y parezca antigua, el último episodio fue en 2018. Está disponible en Netflix y en la web de TV3. Recomiendo que se vea en VOSE (versión original subtitulada en español), hay situaciones que pierden su esencia con  el doblaje.

El último spoiler —si se puede considerar así— que voy a decir es que esta semana se ha confirmado la fecha de estreno del spin-off de la serie: el próximo 5 de diciembre en Movistar+. Habrá más “merlinadas”. No daré más detalles.

El último  párrafo lo voy a dedicar a agradecer a esta producción todos los valores que enseña. El respeto, la igualdad, la libertad. Las ganas de vivir, de divertirse, de superarse a uno mismo. Ponerlo todo en duda. Replantearse las cosas, no ser rebaños del Estado, ser críticos. Por eso, ‘Merlí’ es más que una serie.

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