“Adagios XLVIII de Juan de Portoplano”

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A media mañana, el de Portoplano emergió de su lugar-casa, hacia los lugares de la sociedad-pueblo, en ellos tenía que intercambiar monedad por utensilios y artefactos y realidades y entidades, especialmente energía en forma de vegetales… Siempre observando, siempre intentando pasar desapercibido, siempre meditando, siempre pensando, siempre en el silencio y en la sinfonía de los ojos. Aquí somos y aquí hemos caído. En la penumbra del mar y de las estrellas.

– ¿Puede que unos seres humanos tengan unas conexiones neuronales de determinado modo que les lleva a afirmar la existencia de Dios, y otros no la tengan, y por eso duden o nieguen la existencia de Dios?

¡Pero tengamos unas conexiones de una manera u otra, eso no quiere decir, que Dios en sí exista o no exista…!

– Creo que un mundo sin Dios es mucho peor que un mundo con Dios.

También es cierto que no todas las concepciones de y sobre Dios son iguales, ni idénticas, unas son más verídicas o verdaderas o pueden serlo, y otras más morales o bondadosas que las demás.

– Nadie en la historia, seamos ateos o agnósticos o teístas, nadie es o ha sido o será comparable al Nazareno. No hay en la Historia ninguna figura que se le iguale o sea semejante o se le acerque o se le parezca. Nos guste o disguste este aserto.

– Muchos, porque comen todos los días, y tienen cobijo y seguridad ya creen que no necesitan a Dios.

– La soledad y el silencio en que están muchas veces aquellos que buscan a Dios, que anhelan a Dios, que desean a Dios.

– No me tomes como adversario, menos como enemigo, porque tenga otras ideas diferentes a ti, o tú así lo creas, en tal o cual tema o cuestión. Las ideas son representaciones mentales, y yo soy de carne y sangre y cerebro y mente y alma. Y tú también. Hay más cosas en común que diferencias…

– Puede que no exista Dios, pero si no existe no tienes que rebelarte contra Dios, puede que exista Dios, pero por existir no tiene sentido que te rebeles contra Dios.

– Quizás, el género literario que encaja con mi mente e historia es y haya sido la frase y el fragmento corto, enunciativo y argumentativo. Quizás, deba concentrarme ya, en lo poco que pueda realizar, en este subgénero combinado con el dibujo-pintura en cartulinas o en sistemas informáticos simples. Y no esperar más, y no dar más, porque ya no pudo hacerlo.

– Pequeñas observaciones, pequeñas preguntas, pequeños argumentos, expresados con palabras o con imágenes coloreadas. Eso es todo.

– Añoran algunas realidades del pasado, pero olvidas que no añoras algunas realidades del pasado.

– Hoy, ya no es hoy.

– Dirán con cierto desprecio que estas frases son moralistas y las de un moralista. Solo les puedo decir que la ética y la moral correcta es la que sostiene todas las piedras del edificio social.

– Escribir y pensar sobre ética y moralidad, no necesariamente te hace más bondadoso, pero al menos, puede que te haga más sabio en esas materias.

– La sociedad en general, sufre y sufrimos un déficit en saber teórico de la ciencia y de la tecnología, y de multitud de otros aspectos de la realidad, pero en lo que está gravemente deficiente y enferma es en moralidad y ética y eticidad. Salvo excepciones.

– A menos presbíteros y pastores cristianos en Europa, más crisis moral y espiritual de Europa, y más angustia y sufrimiento y penas para los europeos y más incertidumbres y vulnerabilidades.

– No podemos negar la realidad, pero cómo sabemos cuánta realidad tenemos o creemos tener, cuánto datos ciertos de esa realidad, cuántos conceptos e ideas de esa realidad.

– Uno, mira al pasado, sin querer observar el pasado, y se da cuenta, que no sabe muy bien valorar la realidad del pasado. Una misma entidad psicológica o experiencial, tiene unas variables positivas y otras negativas.

– Muchos han dedicado poco tiempo a saber, pero creen, escuchando como hablan, que saben mucho; otros, han dedicado toda su existencia al saber, pero aparentan que apenas saben o conocen.

– Es un problema moral y ético, que alguien exprese algo que tú crees que es un error, y entonces, tienes dos posiciones, o te callas, y seguirás con su error, o le indicas que puede que esté en un error, y te puede tomar como prepotente, o incluso, ofenderse, o pensar que no piensas como él o ella, y ya eres un adversario ideológico en mayor o menor grado.

El de Portoplano sentía y pensaba, que existen normas racionales morales, tan pequeñas y tan universales, y por qué, parte de los seres humanos no las cumplen o cumplimos, sino por qué no las desean seguir o no creen en ellas.

http://twitter.com/jmmcaminero        © jmm caminero (15 julio-06 octubre 2019 cr).

Fin artículo 1.823º: “Adagios XLVIII de Juan de Portoplano”.

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