Los nostálgicos de Europa

(Mar Bassa/ Estudiante de Periodismo en la Universidad de Málaga) La Real Academia Española (RAE) define la nostalgia como la “pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”, o la “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una pérdida”.

En la prensa española ocurre algo llamativo para los ciudadanos, sobre todo para los más jóvenes. Los simpatizantes de una ideología en concreto siempre van acompañados del adjetivo nostálgicos en cualquier noticia relacionada con ellos.

Los nostálgicos. Así son los franquistas. Y no les falta razón. Ellos sienten tristeza melancólica originada por el recuerdo de una pérdida. En este caso, de Francisco Franco Bahamonde, dictador español desde 1939 —tras una guerra civil de tres años— hasta el día de su muerte, el 20 de noviembre de 1975.

La ideología que el caudillo aplicaba en su régimen franquista era el nacionalcatolicismo. Esto significa que la iglesia católica tenía un enorme peso en la sociedad, y que el nacionalismo buscaba el crecimiento y evolución de la identidad nacional.

Algunos historiadores relacionan directamente a Franco con Adolf Hitler, líder nazi de Alemania, y, por ende, con su aliado italiano Mussolini. Hitler ayudó a Franco en su llegada a la Península desde Marruecos. A cambio, el español facilitó armas al líder nazi durante la Segunda Guerra Mundial, pese a ser España un país neutral en el conflicto.

El nazismo y el fascismo tienen pequeñas diferencias, pero su base es el nacionalismo. El fascismo apareció antes y Hitler lo adoptó durante sus años de mandato. La RAE define al fascismo como el “movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista”.

En Alemania y en Italia no se lee en los medios hablar de nostálgicos. Hablan de fascistas. Neofascistas, neonazis. Lo que son. Sin embargo, en España son solo nostálgicos. Se prefiere usar ese eufemismo. También puede leerse “simpatizantes” o “de ultra derecha”. Los franquistas son los nostálgicos de Europa.

El franquismo es fascismo. Llamemos a las cosas por su nombre, por lo que son. Los franquistas son fascistas. Los nostálgicos somos los que sentimos tristeza por no ver el “Grand Prix” cada verano como hacíamos antiguamente.