El Palacio de Westminster y el Metro de Londres, dos grandes iconos de la ciudad de Londres

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Repaso sobre lo que es imprescindible visitar en Londres.

Los pasadizos del Metro de Londres son los más antiguos del mundo y el símbolo de la eme mayúscula enmarcada en el interior de un rombo, mundialmente conocida, pero otra cosa es hacer uso de este gran entramado suburbano sin perderse. Más de tres millones y medio de personas usan a diario el metro londinense que cuenta con 11 líneas y dos anexos, de modo que perderse no será fácil entre tantas personas a las que poder consultar, aunque es común equivocarse de vagón, ya que los trenes llegan por los dos lados y salen en direcciones opuestas, algo que no suele ocurrir en los metros de Barcelona y Madrid.

The tube, así se denomina a este metro que desde el año pasado ofrece servicio nocturno hasta pasadas las 4 de la madrugada y que en todas las estaciones indica donde se encuentran los cuatro puntos cardinales, algo que puede ser de gran ayuda para los que también sepan qué hacer con esta informacion, ya que es difícil que sepamos si Camden Town está al sur o al este cuando vamos buscando una prenda de ropa original.

El transporte público británico no es barato y en el caso del Metro, el precio de los billetes aumentan dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Los billetes individuales pueden resultar tres veces más caros que de usar una Travelcard y siempre es mejor viajar en Metro con el mapa, pero si no queremos desplegarlo a cada rato y enredarnos con él, siempre podemos consultarlos desde los dispositivos móviles ya que al menos nos evitaremos el engorroso plegado del papel.

El Big Ben en el palacio de Westminster como referencia cultural Londinense

Cinco kilómetros de pasillos y al menos mil cien habitaciones tiene el palacio de westminster, este edificio emblemático que no hay que dejar de visitar en Londres, centro neurálgico de la vida política del Reino Unido que alberga el Parlamento y sus dos Cámaras, la de los Lores y la de los Comunes. Donde desde el siglo XVI ningún rey ha vivido en este Palacio que fue concebido como vivienda real.

Un incendio en 1834 provocó que el Palacio, símbolo de Londres, tuviera que reconstruirse y este trabajo lo llevaron a cabo los arquitectos Charles Barry y Auguste Pugin quienes magnificaron esta obra neogótica en la que tiene presencia destacada el reloj de la torre que alberga una campana llamada Big Ben. Se trata de uno de los relojes de cuatro caras más grandes del mundo y un icono cultural londinense además de una cita turística inapelable, porque no hay turista que se precie y pueda pavonearse de conocer Londres sin tener la típica foto bajo la torre Isabel.

La metonimia llevó a denominar Big Ben de forma errónea al reloj de la Torre, pero hoy en día es así como lo conocemos. Solo los súbditos británicos pueden pedir cita a través del Parlamento para visitar el interior de la Torre del Reloj que no está abierta a las visitas turísticas. En cuanto al reloj, este es famoso por ser preciso y fiable y su mecanismo aún se estudia a dia de hoy. La inclinación de la torre a consecuencia de la excavación de túneles para el metro londinense ya es apreciable a la vista y parece ser que no hay razón para modificar su estructura por ahora. Esta leve inclinación no hace si no dar más glamour y aumentar la huella del paso del tiempo sobre uno de los edificios más emblemáticos de Londres en los que además se cuece el destino de los ciudadanos de un país abierto al mundo que tanto gusta a extraños y visitantes.