Miles de personas se echan a la calle para pedir ‘justicia y dignidad’ por Lucía Vivar

"Justicia para la pequeña Lucía". Manifestación en Málaga. Año 2018

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Los padres de la pequeña reclaman saber la verdad

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(Redacción Merche López / Fotografía Salvador Aragón) Miles de personas se echan a la calle para pedir “justicia y dignidad”  por la pequeña Lucía Vivar, la niña que desapareció el pasado 26 de julio en Pizarra y cuyo cuerpo apareció sin vida a cuatro kilómetros de distancia a la mañana siguiente. Sus padres reclaman saber la verdad y exigen la triangulación de los móviles y que no se cierre el caso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según fuentes policiales, la manifestación, que recorrió las calles malagueñas partiendo desde la estación “María Zambrano” hasta la Plaza de la Constitución, ha concentrado a más de 5000 personas (mil según subdelegación del gobierno).

A casi un año del trágico suceso, los familiares aún no han recibido respuesta alguna y necesitan saber qué pasó, cómo llegó su niña hasta allí, cuatro kilómetros más lejos en una noche sin apenas visibilidad y por un terreno abrupto;  por qué no se visionó esa misma noche las imágenes grabadas de seguridad: “por aquí no ha pasado ni un perro”, cuenta la madre que le dijeron esa noche cuando se les preguntó qué salía en las cámaras (a los pocos días se comprobó que la niña había pasado corriendo por el andén de las vías); por qué no se interrumpió el tráfico ferroviario, como les aseguró el capitán de la Guardia Civil  y muchas incógnitas más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La marcha, que salió a las 11.15 h de la mañana,  la encabezaba, abriendo camino y hasta el Mercado de Atarazanas, el club motero de Alhaurín el Grande, quienes decidieron acompañar a los familiares en muestra de apoyo y solidaridad.

Catorce bandas de músicas y músicos unidos a la causa, acompañaron la comitiva desde su salida hasta la Plaza de la Constitución e  interpretaron “Colores al viento” bajo la batuta del director de la AsociaciónMusical “La Lira” de Pizarra, Alejandro Gómez Peralta.

No faltaron a la cita los alcaldes de Alhaurín el Grande, pueblo natal de la pequeña; Pizarra, lugar de su familia paterna y desaparición de la pequeña,  y Álora, donde apareció sin vida el 27 de julio de 2017.

Tampoco faltaron asociaciones, colectivos, hermandades y cofradías, ayuntamientos, políticos, vecinos, amigos, ciudadanos, medios de comunicación, venidos de distintos puntos la comarca del Guadalhorce y multitud de viandantes que al conocer el caso no dudaban en ponerse la pegatina de la mano negra exigiendo justicia y unirse a la manifestación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se sumaron a la causa madres que perdieron a sus hijos de forma violenta con testimonios desgarradores:

-Gema María Puerta, madre de Myriam, asesinada en Almería por su expareja. La niña apareció en una balsa de agua en diciembre de 2012. El asesino  está en la cárcel y Gema pide que nunca salga.

-Marianela Olmedo, su hija y el padre de su hija fueron asesinados en Almonte con más de 150 puñaladas. El asesino sigue en la calle.

-Pepi Capitán, madre de Sandra y abuela de Lucía Regines, asesinadas en Sevilla el 16 de septiembre del pasado año. Aún sigue esperando el juicio.

-Carmen Cuña, madre de Juan Bravo, fallecido en accidente de tráfico, le echaron la culpa al menor. Pide justicia por su hijo.

-Mari Carmen Villegas, madre de María Esther Jiménez, la asesinó un menor en Arriate hace siete años, en 2019 será libre.

Se sucedieron poesías y manifiestos dedicados a la pequeña, desde el balcón de la Clínica Radiológica Marti-Torres, en una manifestación pacífica que además de ser reivindicativa era un homenaje a la niña. La torremolinense Naiara de la “Voz Kids” cantó a capela “Estoy hecho de pedacitos de ti”, Son de Son tampoco faltó a la cita y el rapero Fénix emocionó a todos los presentes con su rap.

Tras la lectura del manifiesto de los padres de Lucía Vivar en el que exigen “justicia para su pequeña” y se niegan al archivo provisional que la jueza les anunció el pasado mes de abril, se pidió un minuto de silencio que finalizó con las manos alzadas enfundadas en guantes negros de los miles de participantes de la marcha.